En lo que se refiere a la limpieza de su cuerpo, es cierto que los gatos son animales muy concienzudos aunque, en realidad, durante este proceso obtienen una serie de beneficios que la convierten más en una necesidad que en algo voluntario. Gracias a la flexibilidad de su columna vertebral, adoptan posturas aparentemente incómodas que les permiten llegar prácticamente a cualquier rincón del cuerpo con su lengua -áspera debido a unos diminutos nódulos que le ayudan en su tarea- y sus dientes.

Gracias a este aseo que ocupa un tercio del tiempo que pasa despierto, nuestro gato habrá conseguido eliminar pelo muerto, polvo, escamas y posibles parásitos además de estimular las glándulas que posee en la base de los pelos para provocar una secreción que mantiene su piel impermeable, ayudar al nacimiento de pelo nuevo y activar el tono muscular y la circulación sanguínea.

EL LAVADO
El lavado tiene también una función nutricional pues el animal absorbe la vitamina D que produce el pelaje gracias a los largos baños de sol a los que son tan aficionados los felinos. Otra de las aplicaciones es la termorregulación, es decir, el control de la temperatura corporal.

Dado que los gatos no pueden transpirar, la saliva aplicada en el pelo en épocas de calor tiene la misma función que el sudor: reducir la temperatura del cuerpo mediante la evaporación; por eso se limpian más en verano y después de realizar actividades agotadoras como cazar o jugar. Asimismo, su mascota se concentrará en su higiene cuando necesite recuperarse de situaciones de gran estrés pues, como le sirve de distracción, le ayudará a relajar la tensión.

Dado el papel fundamental que juega el aseo en los felinos, si un gato no cuida su aspecto suele ser señal de que está enfermo. El mal estado o el poco brillo del manto suele indicar estados carenciales o enfermedades cuya señal más evidente es un aspecto sucio, desigual y desaliñado en contraste con la apariencia suelta, brillante y esponjosa que tiene el pelaje de los ejemplares sanos. Algunos gatos dedican más tiempo que otros a su aseo aunque, generalmente, se vuelven menos meticulosos con la edad ya que les resulta más difícil llegar a puntos como las orejas por lo que, a medida que nuestra mascota se haga mayor, debemos colaborar más en su limpieza y vigilar que las zonas a las que no puede acceder estén libres de ácaros y otros parásitos. Tampoco debemos pasar por alto cualquier cambio brusco en sus hábitos de higiene en especial si coinciden con una pérdida de apetito. Generalmente, si un gato está enfermo dejará de lavarse pero si se asea compulsivamente significa que tiene más estrés del que debería. Aún así, hay otras causas que pueden desencadenar estos comportamientos anómalos como la ausencia de una persona de la casa, las peleas domésticas o incluso un cambio en la decoración del hogar.

Si un gato está enfermo dejará de lavarse pero si se asea compulsivamente significa que tiene más estrés del que debería

Debemos estar muy atentos a nuestro animal y, aunque sea capaz de cuidar de su higiene personal, podemos ayudarle con un cepillado suave, especialmente si es un gato de pelo largo, proporcionándole un entorno limpio, vigilando que no tenga parásitos y, por supuesto, cumpliendo religiosamente con sus visitas al veterinario.

Texto: Patricia Lozano.

Ver publicación original en www.elmundodelgato.com

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